La noticia ha despertado un sin fín de rumores en Irlanda, país dónde el grupo BoyZone ha colocado un gran número de discos en el primer puesto de los más bendidos. Al final, la muerte de un cantante, en este caso además jovén y en apariciencia sano, siempre genera rumores, noticias, falsos apuntes y leyendas urbanas de todo tipo.
Stephen Gately, cantante y líder del grupo, moría en Palma hace unos días, víctima, según se ha sabido, de un edema pulmonar. Las causas del mismo no están del todo claras, pero efectivamente se apunta a la posibilidad de que las drogas, sean el motivo principal de dicho edema, algo que por desgracia es muy frecuente en el mundo de la música.
Ahora, falta por confirmar ese punto, pero las reacciones de los fans no se han hecho esperar, y se han buscado mil explicaciones a este suceso que, efectivamente podría tenerlas, por lo que es apresurado ofrecer una única versión de lo sucedido.
Lo único cierto, a estas alturas, es que el talento y la carrera de ese joven irlandés ha quedado truncada, y solo falta por confirmar si se produjo debido a causas naturales o si el triste y oscuro destino de muchos de estos jóvenes líderes, ha vuelto a por una nueva víctima.
Dicen, que en ocasiones hay más sabiduría encerrada en un “chiste” que en toda una enciclopedia… y estoy de acuerdo. De hecho, basta con atender a una de las líneas de “la Vida de Brian” donde dice algo así como que la vida es una función y la muerte, el chiste final…
Sin embargo, desde el preciso momento de su muerte, y alcanzando su punto culminante ayer, se ha ido descubriendo que seguía habiendo algo en Michael Jackson que lo hacía diferente al resto de los mortales. Las imágenes de sus últimos ensayos, las canciones inacabadas, sus proyectos y, lo más importante, el amor y cariño de sus seres queridos (famosos o no) ha terminado por descubrirnos a un hombre que, pese a los problemas evidentes de salud y, quién sabe si mentales, seguía teniendo pasión por la música y un talento casi inagotable.