Es cierto que en ocasiones, la reiteración en los mensajes publicitarios termina por provocar el efecto contrario, una especie de rechazo e insensibilidad que nos vuelve inmunes al mensaje que de un anuncio o compaña emana.
Todos, desde siempre, recordamos las campañas de Tráfico, el “si bebes ,no conduzcas”, las campañas visualmente impactantes, los mensajes de famosos, campañas de televisión, incluso el método más reciente: el lanzamiento de GPS que lucen en su caja el “Ponle Freno” que tan buenos resultados está dando.
Sin embargo, parece mentira que a día de hoy sigamos contemplando escenas y recopilando datos que nos hablan de los accidentes y las muertes en carretera cada fin de semana. Parece imposible creer que aún hoy, después de tantos y tantos años de mensajes, tantos y tantos esfuerzos por parte de casi todo el mundo, haya personas, conductores, que se salten “Stop”, que no se pongan el cinturón, que superen en mucho la velocidad máxima permitida en una vía…
Cualquier cosa que se diga sobre los accidentes de tráfico corre el riesgo de convertirse en un tópico. El “piensa en tu familia”, “en los demás”, “no importa llegar tarde, lo que importa es llegar”, todo ese tipo de frases casi hechas que al final terminan por parecer que no significan nada. Y sí, si lo significan. Cuando uno se salta un “Stop”, cuando uno circula a una velocidad exagerada, cuando uno no señaliza, no mira por los espejos o no presta atención a la carretera, otros pagan. No se trata ya de una vida, ni tan siquiera de dos (el que provoca el accidente y el que lo sufre).. habría que pensar en todas las familias, amigos y compañeros de trabajo que quedan destrozados cuando alguien, saltándose un “Stop” provoca la muerte de otro conductor.
Sería pretencioso esperar que un modesto artículo ayude a cambiar las cosas, pero lo que sí es cierto es que todos, desde todas partes, debemos poner nuestro granito de arena para intentar que el mensaje cale en la sociedad y poco a poco, la lacra de los accidentes de tráfico se erradique, y de ella desaparecen las imprudencias.