Hay ocasiones en las que ser un “hombre”, entendido este en su acepción de género masculino, se hace duro y uno desearía ser cualquier otra cosa… pues en ocasiones, cualquier otra cosa tiene más sentido que el hombre.
De nuevo la mal llamada “violencia doméstica” o “violencia de género” ha golpeado nuestro país. Esta vez Ceuta, una mujer de 24 años que ha sido asesinada a manos de su pareja, en un acto de VIOLENCIA, a secas, sin adjetivo, sin delimitarlo. Tristemente, volveremos a escuchar los viejos debates sobre medidas a tomar, sobre índices, cifras… y unos y otros se llenaran los labios de palabras de denuncia, de crítica…
…pero mañana, esa mujer seguirá muerta, y su vida, será para los medios una cifra más.
No es misión de este artículo dar soluciones, ni ser más “papista que el papa”… pero sería bueno, por una vez, dar una noticia tan triste como esta, escuchar la noticia, leer la noticia y no quedarse en los tópicos. Una persona ha muerto, da igual si hombre o mujer… simplemente una persona ha muerto porque otra ha decidido que ya era su momento, en un acto de crueldad intolerable, de superioridad e indefensión, de cobardía…
Mañana todo esto, este montón de palabras solo será una cifrá más, un leve recuerdo de una vida destruida en nombre de un amor original, de un amor que tal vez un día existió, que incluso pudo traer sonrisas, ilusiones, sueños… y que ahora, derivó en la muerte.
Sí… hay veces que los números, los fríos números en las hojas muertas de un papel de periódico… encierran una historia, más allá de tópicos, de palabras hechas, de “políticamente correctos”… no deberíamos olvidarlo, mientras en el cielo, una estrella más brilla, ajena a la injusticia y la cobardía de quién cometió un crimen contra la humanidad.
No hay mayor verdad que considerar al ser humano como oportunista. Las relaciones personales y la sociedad están llenos de debates a posteriori, de acaloradas discusiones que comienzan siempre justo después de que ocurra un hecho trascendente.
¿Eran los toros menos peligrosos ayer, antes de ayer o el año pasado? ¿Estaban los corredores más o menos preparados el día de antes? ¿Era una fiesta con sentido o sin él hace cuatro años? Preguntas que tratan de reflejar la costumbre española de generar debates una vez que las situaciones han desembocado en algo grave.
Competencia, incluso en tiempos de crisis. Ese es el lema de los estudiosos de mercado que abogan por las bondades de un sistema basado en la competencia y la pugna entre grandes empresas como motor para incentivar, mover y promover el consumo y el “más allá” de las grandes multinacionales.
Google, por su parte, ha llevado a cabo el anuncio del desarrollo (todavía no hay apenas informaciones) de un nuevo sistema operativo, el cual, según los expertos despierta sentimientos y sensaciones encontradas. Por un lado, parece evidente que los recursos y el “poderío” de Google puede ser suficiente para amenazar el monopolio casi total de Windows…por otro, es tal la posición de este y tal el esfuerzo e inversión que van a tener que realizar para ello, que todavía se es muy escéptico con respecto a las posibilidades del nuevo sistema.
Dicen, que en ocasiones hay más sabiduría encerrada en un “chiste” que en toda una enciclopedia… y estoy de acuerdo. De hecho, basta con atender a una de las líneas de “la Vida de Brian” donde dice algo así como que la vida es una función y la muerte, el chiste final…
Sin embargo, desde el preciso momento de su muerte, y alcanzando su punto culminante ayer, se ha ido descubriendo que seguía habiendo algo en Michael Jackson que lo hacía diferente al resto de los mortales. Las imágenes de sus últimos ensayos, las canciones inacabadas, sus proyectos y, lo más importante, el amor y cariño de sus seres queridos (famosos o no) ha terminado por descubrirnos a un hombre que, pese a los problemas evidentes de salud y, quién sabe si mentales, seguía teniendo pasión por la música y un talento casi inagotable.