Nada como un exceso de algo habitual para que el debate salga a escena. Los incidentes en Pozuelo, lamentables y profundamente censurables, han movido las conciencias y parece que, de repente, todo el mundo sabe cuál es el problema y dónde radica la solución.
Lo que el día antes de los incidentes se ignoraba, hoy ocupa lugares centrales en las páginas de los medios, y lo que el día antes era una mera distracción, ahora parece que es un problema importante incluso de salud. Y no…ni el botellón se ha creado en Pozuelo, ni los jóvenes han perdido el respeto por las autoridades y sus “mayores” en Pozuelo ni la labor educativa de los padres se ha descubierto en Pozuelo.
El origen de todas estas disputas (evidéntemente no nuevas y evidentemente tampoco de tal magnitud como los incidentes han reflejado) se encuentra en la ausencia total, no ya de valores o de educación, sino de preocupación que algunos padres muestran por el desarrollo de sus hijos. Al parecer, se tiene a olvidar que el “tener hijos” no es un trámite más de la vida sino que es algo que una vez ha sucedido cambia y ocupa nuestra rutina para siempre.
No es concebible que chicos, aún sin preparación, puedan ejercer de adultos, y no es concebible que desde las leyes hasta los políticos se permitan ciertos comportamientos como el botellón que, en cualquier cabeza con dos dedos frente, solo puede entenderse desde puntos de vista electorales.
Sería bueno aprovechar este debate no para ocupar horas de programación, sino para llevar a cabo políticas reales y concretas que puedan ayudar a orientar y educar a unos jóvenes que, en muchos casos, han sido muy dejados de la mano de Dios.
No hay mayor verdad que considerar al ser humano como oportunista. Las relaciones personales y la sociedad están llenos de debates a posteriori, de acaloradas discusiones que comienzan siempre justo después de que ocurra un hecho trascendente.
¿Eran los toros menos peligrosos ayer, antes de ayer o el año pasado? ¿Estaban los corredores más o menos preparados el día de antes? ¿Era una fiesta con sentido o sin él hace cuatro años? Preguntas que tratan de reflejar la costumbre española de generar debates una vez que las situaciones han desembocado en algo grave.