La polémica la sigue allá donde va, e Israel no iba a ser una excepción. Madonna ha desatado las iras del pueblo palestino tras su multitudinario concierto en Tel Aviv…¿el motivo? no las insinuaciones, los bailes sexis o las polémicas letras (motivo habitual de la cantante para provocar) en este caso, la raíz como es fácil de suponer, es de carácter político.
Al finalizar el concierto, y tras un nuevo éxito de su gira Sticky and Sweet, la cantane, eufórica durante toda su estancia en territorio Israelí, se enfundó en una bandera de dicho país, y se despidió con ella de todos los asistentes al espectáculo.
Este hecho, que podría no ser importante entre cualquier otro país del mundo, ha levantado ampollas entre los palestinos, los cuales lo entienden como un apoyo explícito a Israel y como un desprecio a su propia causa. Imaginamos que la maquinaría de marketing que al final es Madonna, dará buena solución a este hecho, pero lo cierto es que, sin alcanzar cotas importantes, esta polémica ha empañado el extraordinario recibimiento que la cantante (no olvidemos que al final, es una cantante) recibió en la zona.