El mundo global en el que nos movemos, y las telecomunicaciones que rodean cada porción y segmento del planeta han provocado que cada acontecimiento sea visto a nivel mundial y adquiera un eco multiplicado por mil. Esto, en muchas ocasiones tiene efectos muy positivos, pero al mismo tiempo, en determinados casos, puede contribuir a una distorsión de la realidad con efectos no del todo buenos.
El caso de la Gripe A posiblemente esté siendo de los más clarificadores en mucho tiempo. Nos encontramos, según todos los expertos, ante un virús nuevo, con todas las precauciones que eso conlleva, y que por tanto merece la atención, el cuidado y todas las alertas en rojo. Ahora bien, los datos indican que la mortalidad es menor que la gripe habitual y que por tanto, la magnificación que los medios están realizando de esta pandemia está contribuyendo a dar una imagen más negativa y peligrosa de lo que realmente es.
Hoy hemos sabido que uno 80% de los pacientes que acuden al médico tienen la Gripe A, y eso, en palabras de varios expertos, no supone nada catastrófico. De hecho, como decimos, la mortalidad no es mayor que la de la gripe normal y nadie entra en pánico cuando coge o pilla una gripe. Es por ello por lo que desde las autoridades específicamente sanitarias, se está llamando a la calma y al control, algo que por desgracia los medios de comunicación, ávidos siempre de noticias impactantes, no están llevando a cabo.