Competencia, incluso en tiempos de crisis. Ese es el lema de los estudiosos de mercado que abogan por las bondades de un sistema basado en la competencia y la pugna entre grandes empresas como motor para incentivar, mover y promover el consumo y el “más allá” de las grandes multinacionales.
Ahora es el turno de la “red de redes”, el turno de, posiblemente las dos empresas referentes del mundo de Internet. Por un lado, la gigantesca Microsoft, y por otro, la no menos mastodóntica Google. El mundo online es, posiblemente, el escenario de batalla dónde se van a librar las pugnas más duras entre estas compañías en los próximos años, a juzgar sobre todo de los últimos anuncios llevados a cabo por los responsables de las dos empresas.
Hasta ahora, la coexistencia entre Microsoft y Google era más bien pacífica, con algunas pugnas importantes en temas muy concretos pero “repartiéndose” de una manera más o menos establecida el “pastel”. Sin embargo, recientes movimientos confirman que la guerra ha comenzado.
Google contra Windows, y Microsoft contra el buscador de la anterior. Ese podría ser el resúmen de la situación a juzgar por las ruedas de prensa e informaciones que han surgido desde las compañías. El gigante creado por Bill Gates está invirtiendo tiempo, dinero y recursos en atacar a la línea frontal de Google, la pieza casi fundacional de su “negocio”, el buscador, y por los primeros datos de éxito podemos afirmar que el camino iniciado es, realmente prometedor.
Google, por su parte, ha llevado a cabo el anuncio del desarrollo (todavía no hay apenas informaciones) de un nuevo sistema operativo, el cual, según los expertos despierta sentimientos y sensaciones encontradas. Por un lado, parece evidente que los recursos y el “poderío” de Google puede ser suficiente para amenazar el monopolio casi total de Windows…por otro, es tal la posición de este y tal el esfuerzo e inversión que van a tener que realizar para ello, que todavía se es muy escéptico con respecto a las posibilidades del nuevo sistema.
En cualquier caso, nos encontramos ante un choque de titanes que tiene como escenario la red, y como gran beneficiario sin lugar a dudas el consumidor, en este caso el usuario, pues a menudo nos encontramos con productos gratuitos que suponen excelentes herramientas y medios para desarrollar nuestro trabajo o aportar en nuestro ocio.